Poemas Marchitos

I

Yo lo bebía en las tardes

con esa lentitud de los que marchan para siempre.

Yo disfrutaba de su antojo infantil…

de las ciudades

que a veces construía con suspiros.

Yo le prendía velas en los ojos

y lo echaba a volar.

Lo metía en un bolsillo por las noches.

y le cantaba un sueño.

 

Yo lo memoricé…

cambié las ciencias

que todo ya lo saben

por una de sus manos.

 

Yo lo vi sonreír

y vi a Dios a su lado…

con un arpa ingeniosa

con un fuego de liras

que me vistió de pronto.

 

Yo lo bebía en las tardes…

Todo el otoño no cabía en el vaso!

Yo lo tallé en papeles y rosarios

yo viví sin saber que estaba muerta.

 

Yo un día desperté

ya sin sus  brazos…

y comencé a nacer.

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Ariadna
Ariadna
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